La abeja republicana edición facsimilar
265 impuls~ para aplicar el remedio que para tales casos se reserva ron solas las naciones perfectamente cultas , ó guerreras por principios? ¡ Ah ! cuando el Perú estático en la consideracion de su renaciente felicidad creia ver despuntar sobre los elevados Andes, á la alma li– bertad vestida de su argentado man– to cual nuncia dichosa de la ver– dadera paz ; el genio maléfico del egoismo astuto, lanzando por sus mil infernales bocas, las crasas erup– ciones de su pestilente entraña, in– tenta destruirlo todo , y sostituir al objeto amable de las universalFs as– piraciones, la ominosa vista del hor– roroso crimen, y del nefando insulto: ya iba á ser la Capital del Perú pre– cipitada á un cahos de eterna per– <llcion , cuando sus hijos queriendo desmentir su opinion injusta se ha– cen superiores á si mismos, y <lel es– tado <le nulidad politica, dan un paso agigantado al poder de formar las bases de sus fundamentales leyes, sin las cuales, no podría nacion al-. guna entonar su liberta d. Atiéndase la densidad del esti– lo: adjetivos y tropos a porri– llo, para apuntar que el pue– blo asumió su soberanía cuan– do concurrió a la formación del poder legislativo.
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