La abeja republicana edición facsimilar
243 pensemos º?~ ha~lamo~ en la mas !a– mentable s1tuacum. Estas refiex10• nes, amigo, consternan y en triste• cen mi espíritu, y debilitado con el rigor de la pesadumbre , ni aun tengo aliento para poder proseguir. ¡Ay! Pobres pueblos, .siempre sois la víctima de la ambicion.... Pero, ¿por qué pensar de esta manera ~uando los Padres de la Patria es– tan trabajando por nuestro bien? ¡Quiera Díos se cumplan sus deseos! Y no seamos con el tiempo el oh.. jeto de la compasion y la miseria. Dispense V. amigo si en esta he e ido corto , que en otra ocasion seré mas difuso , pero le encargo no dexe de escribir por ningun mo– tivo á su afectísimo amigo que Jo .es ti ma--P atricia. Conc:lusion del rasgo principiado en el .Num. 23. El mismo ex-miuistro don Ber– nardo Monteagudo estuvo penetra– d? de estas verdades, y sobre ef pie de los que se habian consagrado
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