La abeja republicana edición facsimilar
241 crea que envanecido con la p:trte– de soberania que tiene del mismo pueblo, puede facultarse para eri– girse en un déspota árbitro de los destinos de la patria; porque en– tonces temerosa esta de sus depra– vados designios, disolveria en el momento el pacto, quitándolo del cargo honroso que se le habia con• fiado, de Jo contrario no seria li– bre, sino una esclaya abatida y des– preciable que se dexaba subyugar. de los mismos á quienes podia es– carmenhulos. Y a no estamos en aquellos tiempos de obscurjdad y barbarie, en los que el hombre cie– go de sus derechos se dexe·ba es– clavizar de cualquiera por la fuerza. Ya somos libres, sí; y entendemos bien lo que quiere decir esta pa·– labra. Si el ciudadano traspasa Ja ley, castíguesele: pero castigarlo sin ser delincuente, es muclia arbitra• riedad. ¡ Infeliz Perú si todos tus representantes; tuvieran unos mismos sentimientos ! En bre\·e serias el horroroso cuadro del despotismo mas encarnizado~ y mas terrible to-
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