La abeja republicana edición facsimilar
José Pez et, diputado por Cuzco, efectuó su pedido en la sesión pública efectuada por el Congreso Constituyen– te el 24 de octubre de 1822. Y tanto por ser una institu– ción patrocinada por el de– p u esto ministro Bernardo Monteagudo, como en aten– ción a sus resabios monárqui– cos, fue desestimado. 230 Cruz , y el presagio de lo!! altos destinos que le esperan. El Sr. Pezet ha pedido - que se confirme la orden del Sol: esta insti– tucion bárbara, hija primogénita de los delirios monárquicos de Monte– agudo , ha sido sostenida por un di– putado que juzgamos republicano. Si todos nuestros conatos, si toda nuestra liberalidad se dirijen á per– petuar instituciones degradantes al pais y á la especie humana, no po– demos menos que compadecernos de la suerte que espera al Perú; y augu– rar con sentimiento que la libertad no será patrimonio de nuestros hi– jos . . . . . . Orden hereditaria y li– bertad ! ! ! ! Nobleza y república!!! no deliraba tanto el déspota Mon– teagudo. NOBLEZA. Si se consulta el sentido comun se conoce facilmente que la nobleza no se ha establecido sino para hon– rar el mérito. Se ha querido con ella estimular el amor propio, recordar el deseo de la gloria, é impulsar al ciudadano á acciones brillantes,
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