La abeja republicana edición facsimilar
207 conocer otras leyes que Ta~ que di• manan de las inalterables reglas de la moral y no repugnan al Evan• gelio. Ese Congreso de hombres es– cogidos, conrlucto y orgaoo por donde nosotros mismos vamos ~ espresarnos, no recihe otros pode– res: no puede separarse de dar a cada uno lo que es _suyo, no pue– de dañar a otros, ni olvidar que no debe hacer sino lo que t1uisiera pa– ra si. De otro modo, de nadie re– ci he la facultad de vulne.-ar la pro– Jliedad, libertad, y seguridad indi ... vidual; entre tanto, estas se consul– ten, y solo se atienda al bien co• munal ¿quién competira con la gloria y opulencia del Perú? ¿quién no presiente que tornara sobre la tie rr~, aquella edad de oro que can tan con tanto entusiasmo los poetas 1 ¿ que pueblos. hay en que las art~, ciencias. y comercio., pue• dan flor-eeer con mus ventaja que los n nestros? Con leyes justas .1 y nues1tras riquezas naturales; se mul• He aquí un cuadro idílico del porvenir que aguardaba al Perú, merced a la aplica– ción de las teorías políticas en boga. Sin conocimiento integral, ni esiudio sistemáti– co de la realidad, parecía que era posible moldear ésta casi por ensalmo. Y sólo un cuarto de siglo después habló el Presidente Ramón Castilla de la "república práctica", por oposición a la inestable sociedad que habían alenta– dp los teóricos.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx