La abeja republicana edición facsimilar

154 y á pesar de eso muchos se resicn.. ten al oir que hagamos la paz, ce.. Jicndo de nuestros derechos, por– que no hay du~a que la cesiones gran– de, y lá amputacton en es/remo dolorosa. Pero si cada uno en P.l silencio de su corazon, ó P,n sus confianzas amis– tosas confiesa la situacion crítica en que nos hallamos, no será un ver– dadero patriota si se contenta con derramar lágrimas inútiles en secre• to; lo que de be hacer es armarse de una enteresa varonil, para no temer al indicar con valentia y re– ~;olucion la única medida que pue– de producirnos algun bien. ¿ Se po– drá juzgar que es poco amor á la patria el desengaflarla del peligro en que se halla ? ¡ Ah ! no ! Perez– ca yo mil veces antes que me in– timide ninguna consideracion de in– tercs personal , para dejar de decir lo que creo que es para bien de mi pais. Es muy facil captarse la be– nevolencia dela muchedumbre y ser favorecido del aura popular, gritau-

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