La abeja republicana edición facsimilar
.JJ.::, les interesa mas que á nosotros ga• nar y conservar el crédito que ne– cesitan para consolidarse. Y si estas razones no son bastantes , puede interponerse el respeto y la media– e ion de alguna potencia q uc, tenien– do intetes en la observancia de los tratados, no carezca de fuerzas ma– ritimas que aseguren su estabilidad. Si nos detenemos á contemplar el costoso sacrificio que vamos á hacer, y no nos apresuramos á entablar con prontitud las conve.. nientes negociaciones , '' el tiempo que acelera y precipita los acontecimien– . tos , y que vuela , sin detenerse á consul- tar nuestra opinion indetcrmi'nada é in 4 decisa , el tiempo que calcula por sepa– rado los sucesos, sin conceder á nadie el privilegio de dir{jirlos , nos robará la oeacion , y burlándose de nuestra i:ncleli– heracion pueril nos condenarit, á la im– posibidad de al€anzarle despues." Todos Conocen la imposibilidad de someter las Américas :-todos co– nocen y confiesan que las perdemos; Adviértase que el autor de la "memoria" propone la me– diación de "a~una potencia que no carezca de fuerzas marítimas", para garantizar el cumplimiento de los trata– dos por suscribirse con los gobiernos americanos. Más clara no puede ser la alusión a Inglaterra. Y puede inferir– se que, por haber sido ante– riormente los intermediarios de fabricantes ingleses, los comerciantes españoles aspi– raban a serlo aun durante el régimen determinado por la independencia.
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