La abeja republicana edición facsimilar

139 de su observancia sea la voluntad de los ciudadanos que las han de obedecer, esto es necesarisimo prin– ei palmente en las terribles epocas de las revoluciones. Contrariar la opinion general es exponer a los pueblos á que su– fran todos los males de la anar– c¡uia. Las Provincias Uuidas en Sud-América son una prueba in– contrastable de esta verdad. La opiuion geueral estaba en ellas por el gobierno Republicano ó federa– do: se les quiso obligar a recibir un principe, y he aqui la causa de las guerras <·iviles que han afligi– gido estos hermosos pa y ses. Los amantes celosos de la libertad han querido primero perecer á manos de sus compatriotas en los campos de batalla, que por disposicion de un tirano recibir la muerte en un pafibulo de la de un verdugo , si siguiendo lo que dicta la prudencia se hubiese adoptado una fr,rma de gobierno tal cual apetecían los pue- •"'.·~, ..... ~~ ........ ;:, -·~ .... . ~ ~ •.• - ..... ~ : "1:.:;;·-.: .

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