La abeja republicana edición facsimilar
137 Ninguna cosa hay ma~ nece– saria para el acierto, y para que no se espongan los pueblos á di– visiones, que el que conozcan la opinion pública el lejislador y el que manda. Consiguese esto pot· medio de la libertad de la pr,ensa. lmpri– mese no. papel y se evantan un sin numero de escritores que lo im– pugnan ó aprueban. SiJo prime– ro el autor no siguió la opinion pú– blica , y vice versa si lo segundo. El papel contrario á la opinion pú– blica no tiene despacho , y los fa– vorables desaparecen de las manos de los vendedores. La causa de esto es por que nos molesta todo lo que difiere de nuestro modo de pensar, y gustamos de lo que con– viene con naestras ideas. Si se hace pues una observacion de los papeles que no son criticados, de los que tienen mucha venta y de los de acojida favorable, nos pon– dremos en conocimiento exacto de la opinion general.
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