La abeja republicana edición facsimilar
En La Política advirtió Aris– tóteles que la buena organi– zación del Estado se hallaba estrechamente relacionada con la diferenciación de los tres poderes: la asamblea ge– neral, que delibera sobre los negocios públicos; el cuerpo de magistrados, cuyas atribu– ciones es preciso fijar para que su jurisdicción sea acata– da; y el cuerpo judicial. De ese tratado la tomó Montes– quieu, y en El Espíritu de las Leyes aplicó sus princi– pios a la deseable modera– ción del absolutismo (Libro XI, cap. VI). A su vez, Rou– sseau destacó la conveniencia de la separación de poderes. Y desde entonces la conside– ran los tratados de derecho político. 126 bres? ¿ La práctica esta conforme cdtl la teorica? Esto es lo que de– ben examinar los pueblos, y nos proponemos dat algunas reglas pa– ra que lo puedan hacer con acier– to, . La primera, y fuente de todas es 1a siguiente. PRIMER AXIOMA. Una deve ser en toda sociedad bien éonstilnida la persona que hag·a la.~ leyes i o'tra la que las ejecute, l>tra finalmente la que las aplrque. Esto es lo que se Jlama di– vision de poderes. Si el que hace la ley la ejecuia y juzga, Ja nacion es gobernada despoticamente, y los miset~ables pueblos son rebaños de ovejas, cuyo Pastor-lobo es el go– bervante. La mas Iijera reflexion coorence la verdad de este axio– ma. ¿Qué ciudadano puede dormir traaquilo cuando del fallo del pri– ,me-r- maj istrado corrompido ó i~~10- ranfe dependa su seguridad? ¿Qmen ti& ten1e· ser encerrado eo una maz•
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