La abeja republicana edición facsimilar
113 paña, siempre que el gobierno crea que puede sujetarlas con una ex– pedicion de ocho mil hombres , ó de diez., ó de veinte , ó de veinte y cinco mil. Ann cuando estas ex– pediciones se pudieran realizar sin dejar aniquilada la nacion , no serÍa política el hacerlo. La expedicion de veinte mil hembres que estaba destinada el año pasarlo contra Bue– nos-a yres, hubiera tomado sin gran– de oposicion aquella capital : las órdenes estaban ya dadas para abandonada , pero esa expedicion formidable hubiera tenido que obrar en diversos puntos, diseminarse., -y al cabo de dos años seria necesa– rio mandar otra de doble número. Esta expedicion tan dispendiosa pa– ra España hubiera. reunido los di– versos partidos en que estan ardien - do aquellos países, y todos se hu– bieran armado contra ella , sofo– cando sus propios resentimientos. Es un error muy grande creer que aquellos naturales son enemi- La fuerza expedicionaria se hallaba reunida en Cádiz; contaba 23,770 hombres; y debía operar sobre el Río de la Plata para acometer la re– conquista de Buenos Aires e impedir que San Martín co– ronase los aprestos de la Ex– pedición Libertadora del Pe– rú, en cuanto se le re9uiriese para cooperar a la defensa de su tierra natal. Pero en las Cabezas de San Juan efectuó un pronunciamiento el co– mandante Rafael Riego (1 o.– I-1820), y pronto obtuvo la adhesión de los pueblos a sus reclamos: restablecimiento de la Constitución de 1812; separación de los ministros absolutistas y su reemplazo por liberales; y reunión de las Cortes. Fueron derrotadas las tropas enviadas a comba– tirlo. Y Fernando VII aceptó aquellas demandas para sal– var su trono.
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