La abeja republicana edición facsimilar
112 por muchos años, pero será indepen– diente toda ella dentro de poco tiempo. Este pronóstico es tan do– loroso como el que hice en un pe– l iódico de Cádiz en 6 ae abril de 1814, cuando anuncié a los espa– ñoles todas las desgracias que han llovido sobre nuestra triste pah'ia en los seis años de inter-cortes (per– mítasemt> la expresion ) que por nuestra ventura han desaparecido de nuestros ojos; e igualmente el día feliz de nuestra gloriosa restaura– cion : el pronóstico era entonces tan doloroso como el que ahora ha-• g·o . pero pui- desgracia no sera me– nos cierto. El tiempo ju~tificara el uno, asi como ha justificado el otro. Pueden mu('hos españoles hon– rados, y puede el mismo gobieruo creer que la España tiene fuerza su– ficieute para reprimir la insurrec-– cion de las Américas; y sin embar– go se equivocaran con la mas bue– na fé del mundo, y perderan las Américas despues de estenuar la Es-
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