La abeja republicana edición facsimilar

50 ga y Riégo. Uestituyese el goce de la constitucion ; pues todavia hay s'erviles que pelean por dero• garla. ¡Que destino el de los hom• bres! Las sencillas palomas nunca se avienen con los milanos, huyen cuanto pueden de sus asechanzas; pero nosotros nos disputamos la gloria de rellenar con nuestra san· gre un estomago real. Las ovejas todavía no han celebrado conven– ciones con los lobos ; pero los ra– cionales vendemos nuestros juros, concedidos por la naturaleza, a los que se titulan soberanos. Admi• rase a Esau vendiendo su primo• genitura por un plato de lentejas., y no se estraña Yer a la imagen ite Dios , dando gracias por la ser– vidumbre, que sobre su frente le ha marcado un cetro. Parece que es nuestra herencia la ·baxeza. Se cae la pluma de la mauo, al ·refle– xionar cuanto han trabajado las generaciones por esclavizarse ,. y como millones de hombres han de-

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