Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

cortaron» (Guillén, 1974, p. 10). Para un mayor análisis de este tema, puede consultarse Pease (1991, p. 155 y ss.). 22 Un análisis de la información oral presente en las crónicas y la manera en que esta ha sido trasladada al conocimiento histórico en Hernández Astete (2013). 23 Asimismo, Sarmiento da cuenta del mismo fenómeno al referirse a los descendientes contemporáneos de Manco Cápac (1988, p. 64). 24 Para una comparación sobre las conquistas incaicas en diferentes fuentes, se puede consultar Pease (2001[1978], pp. 86-87). 25 La identificación de Manco Cápac y Pachacútec como arquetipos andinos fue propuesta y estudiada por Franklin Pease (1992, pp. 58-59). 26 Betanzos ofrece detalles acerca de la venganza de Atahualpa respecto de la familia de Huáscar (Betanzos, 1987, p. 250 y ss.). 27 Esta postura es sostenida básicamente por autores como José Antonio del Busto (1983) y Waldemar Espinoza (1987a). 28 Varios son los autores que se han decantado por esta postura dual para analizar la élite incaica: Concepción Bravo (1986), Franklin Pease G. Y. (1992) y María Rostworowski (1983), entre otros. 29 La relación de trece incas o «Cápac Cuna» se hizo básicamente con la información que presenta el Inca Garcilaso. 30 Para un adelanto de las atribuciones del llamado Inca Rurin puede consultarse Hernández Astete (2002). 31 Un análisis del tema, centrado en la figura del Inca Rurin, se puede consultar en Hernández Astete (2002b). 32 AGI, Audiencia de Lima 1575-1576. fol. 2588v, Justicia 465. Tercer legajo de la nominada Residencia tomada al doctor Gabriel de Loarte del tiempo que fue corregidor de la ciudad del Cuzco y visitador de las provincias del Perú. 33 Siguiendo la tesis de la cuatripartición, Pärssinen interpreta esta situación como una subdivisión al interior de cada una de las mitades del Cuzco (2003, p. 161). 34 Para mayores detalles acerca de los distintos desarrollos que se han hecho para el área andina a partir de la propuesta de la tesis de la dualidad, pueden consultarse los siguientes textos: Murra (1975), Rostworowski (1983), Platt (1980), Urton (1984), Bauer (1987), ente muchos otros. 35 Debe mencionarse que, anteriormente, Tom Zuidema asoció los nombres de los incas con títulos indicativos de su distancia genealógica en relación con el gobernante. Por ello, este autor afirma que estos nombres podían ser reutilizados por los sucesivos incas, siempre que compartieran el mismo rango social que su antepasado epónimo (Zuidema, 1991, p. 65). Esta situación, obviamente, se entiende dentro de un modelo en el que los rangos jerárquicos pueden ser explicados por el sistema de parentesco. 36 Es necesario mencionar que tanto la propuesta de Duviols acerca del correinado como la que realizara Zuidema recibieron múltiples críticas. Quizá, la más radical, aunque no por eso real en nuestra opinión, es la que realizó John Rowe (2003, pp. 37 y ss.) 71

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