Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

LA CÁPAC CUNA Y LA LUCHA POR LA MEMORIA INCAICA Francisco Hernández Astete Pontificia Universidad Católica del Perú Decían los antiguos que la historia, como disciplina, empezaba con la escritura. Así, cuando comenzaban a aparecer listas de reyes en los registros de las culturas antiguas se configuraban los límites entre la historia y la arqueología, y se diferenciaba la prehistoria de la historia. Evidentemente, hoy son muy pocos los estudiosos que mantienen esa idea arcaizante, dado que los estudios interdisciplinarios nos han planteado fronteras más laxas entre los diversos campos de análisis del pasado y todos reconocen, por ejemplo, que la cultura material trasciende a la escritura y tiene siempre algo que decir sobre el pasado, así sea el más reciente. A partir de ello, un historiador moderno no puede limitarse a leer textos, sino que tiene que ampliar sus fuentes a las materiales y a la tradición oral, entre otras. De la misma forma, un arqueólogo tampoco puede omitir la escritura —cuando la hay— en su análisis de las antiguas civilizaciones. Juan de Betanzos, el cronista que nos motiva —quien redactó su célebre Suma y Narración de los Incas en la década de 1570— empieza su obra específicamente con una «summa»; es decir, con una lista de reyes, en este caso de incas, los gobernantes del Tahuantinsuyo. Son para él catorce los que encabezaron el más importante Estado que se organizara en los Andes antes de la llegada de los europeos: Manco Capac, Çincherroca, Lloque Yupangue, Capac Yupangue, Mayta Capac, Yngarroca Ynga, Yaguar Guacac Ynga Yupangue, Viracocha Ynga, Ynga Yupangue Pachacuti Ynga, Yamque Yupangue, Topa Ynga Yupangue, Guaina Capac, Guascar y Atagualpa. Intentemos, a la luz de este cronista y de otras fuentes, ponderar la importancia para la historia peruana de seguir buscando, y repitiendo, una lista de incas «verdadera». Para este tema —y para muchos—, Juan de Betanzos ofrece en su obra múltiples ventajas, puesto que, como es de todos conocido, estaba emparentado con la más alta nobleza cuzqueña, era 54

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