Capítulo xxxiv. En que trata de cómo después de muchos años y días pasados, después de salido deste reyno del Piru el liçençiado Pedro de la Gasca y siendo visorrey en este reyno por su Magestad don Hurtado de Mendoça, fue el dicho autor Juan de Betanços, vezino de la çiudad del Cuzco, por mandado del dicho señor Visorrey a la dicha montaña donde estava el dicho Çaire Topa, con sus despachos y provisiones reales a le persuadir que saliese de paz requiriéndoselo y lo que le subçedió en la dicha jornada. Después de mucho tienpo pasado, siendo visorrey destos reynos don Hurtado de Mendoça, marqués de Cañete, estando Juan de Betanços en la çiudad del Cuzco, tenida notiçia quel dicho señor Marqués estava en la çiudad de los Reyes, que causava de aver sido mal soliçitada la enbajada que enbió el liçençiado Gasca a Saire Topa y que él podía hazerla como honbre que mejor que otro sabría dar a entender a los Yngas que estavan en la montaña lo que su Magestad les quisiese mandar que hiziesen. Y bisto que allende desto en ello hazía serviçio a su Magestad, deçindió de la çiudad del Cuzco a la çiudad de los Reyes y, después de aver vesado las manos a su Exçelençia, dyole razón a qué hera su venida y cómo quería, si su Exçelençia hera servido, yr con su enbajada a los Yngas alçados que estavan en la montaña. Su Exçelençia le respondió que se lo agradeçía y que se holgava mucho dello [f. 152v] y que demás de que en ello hazía serviçio a Dios nuestro señor e a su Magestad, él se lo gratificaría en nombre de su Magestad. E así le dio sus despachos y reales provisiones, en las quales se contenían perdón general y perdones, por los quales perdonava su Magestad al dicho Çaire Topa y a sus hermanos y a los demás señores y capitanes todos los delitos, muertes de cristianos y robos que así avían hecho desde el día que se alçó Mango Ynga, su padre, hasta que aquellas provisiones se fuesen notificadas, con tal que saliesen de paz a dar obediençia a su Magestad; y que saliendo y dando obediençia, su Magestad le haría muchas y muy grandes merçedes a él y a los suyos; y que no lo haziendo, que se les haría la guerra. Y el dicho Juan de Betanços pidió a su Exçelençia que le diese algún presente que de parte de su Magestad así él diese al Ynga; y su Exçelençia le dio y el dicho presente 424
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