çiertos orejones que cómo conquistavan los Yngas pasados aquella guaca quando se les revelava; y ellos le dijeron que hechavan muchos hazes de paja y rama y piedra entremedias del peñol y del çerro que estava frontero della y que desta manera hinchían aquel espaçio que avía entre la guaca y el çerro [f. 143v] donde al presente estavan los españoles. Y luego mandó Juan Piçarro que se pusiese en obra aquello que le dezían los yndios y ansí hincheron [sic] aquel espaçio y quebrada que avía entre el peñol y el çerro do ellos estavan y como tuviesen todo lleno y en el ygual y parejo de la guaca entraron en el peñol y ansí le ganaron. Y como Graviel de Rojas avía quedado por Juan Piçarro en el Cuzco, soltó al Ynga de la prisión en que le avía dejado Juan Piçarro. Y en este tienpo Hernando Piçarro venía a la çiudad del Cuzco por tiniente del Marqués y como supiese que el Ynga estava preso, escrivió a Graviel de Rojas que no le soltasse hasta que él llegasse; y después supo el Hernando Piçarro que el Ynga hera suelto y tornó a escrevir del camino que lo tornase a prender Rojas y ansí le prendió otra vez. Y como Hernando Piçarro llegasse al Cuzco soltó al Ynga de la prisión en que estava y hízole todo el buen tratamiento que pudo; y el Ynga, como Hernando Piçarro le tratase bien, diole çierto bulto de oro. Y dende a çiertos días llegó Bilaoma del Collao, el qual se avía huido de Almagro y bolvía al Cuzco a hazer al Ynga que se alçase como avía sido conçertado entre ellos. Y como llegó al Cuzco, por disimular su deshecha, fuese adonde Hernando Piçarro estava y diole çiertos basos de oro y el Hernando Piçarro resçibiole bien. Y dende a çiertos días el Bilaoma dijo al Ynga que ya hera tienpo de se alçar, que Almagro hera ya lejos y que el Macho Apo estava en Lima con poca gente y que al presente avía muy pocos españoles allí en el Cuzco; que como se alçasen, que en breve los matarían a todos y que esto hecho que deçendirían sobre el Marqués y que ansí los acabarían a todos. Y como le paresçiese a Mango Ynga que le dezía bien Vilaoma, fuese a Hernando Piçarro y díjole que le daría un bulto de oro de la hechura de un yndio con tripas y de la manera que un hombre hera hecho, todo lo qual hera hecho de oro, que le tenía quatro o çinco leguas de allí en çierto pueblo y que quería yrse a holgarse allá y de buelta le trayría el yndio con tripas. Tenía ya en esta sazón Mango Ynga mucha gente de guerra palabreada para çierto día, la qual fuese juntamente con él en aquel sitio do él yba y, como Hernando Piçarro viesse que el Ynga le mostrava que le amava, diole liçençia para se yr a holgar y a le traer el yndio con tripas. 406
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