dijo el Marqués a Atagualpa que si le faltava alguna cossa u alguna muger suya o pieça de su serviçio; y el Atagualpa dijo que le faltava çierto serviçio. Y el Marqués mandó a çiertos españoles que fuesen con çiertos orejones y buscasen y supiesen quiénes tenían las pieças que ansí le faltavan al Atagualpa y que las sacasen de poder de quien las tuviesse y las trujesen al Atagualpa y se las diesen; y los españoles fueron y las trujeron y diéronlas al Atagualpa y de allí adelante siempre procuró el Marqués de hazer buen tratamiento al Atagualpa. Y luego supo el Marqués de la riqueza que avía en el Cuzco y de cómo hera presso Guascar por los capitanes de Atagualpa. Y como esta nueba tuviesen, mandó a tres españoles que se adereçasen porque avían de yr a un pueblo que le dezían que se llamava Cuzco y que en él avía mucha cantidad de oro y plata y que lo avían de yr a ver. Y los españoles luego fueron adereçados y mandó el Marqués a Atagualpa que les hiziesse proveher de tres hamahacas [sic] con los yndios que fuesen nesçesarios para cada una y que llevasen aquellos tres españoles al Cuzco porque él los enbiava allá. Y el Atagualpa lo hizo luego proveher y mandó que los llevasen con la más brevedad que ser pudiesen [f. 136] y que se fuesen mandando los yndios que los llevavan en cada provinçia y que les fuese hecho todo serviçio y proveimiento de lo que ansí uviesen menester para su comer. Y ansí se partieron estos tres españoles de Caxamalca al Cuzco; y ansí quedó el Marqués en Caxamalca, donde le dejaremos y hablaremos de lo que hazía y proveya CuxiYupangue en el Cuzco y los demás capitanes Chalcochima y Quizquiz. 388
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