Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

hecha que luego se aposentarán en ella y siendo allí los podemos çerrar las puertas de noche y quemarlos ansí a todos y desta manera, Çapa Ynga, los acavarás a todos. Viendo el Ynga lo que Çiquinchara le dezía, paresçiéndole que le dezía cossa que se podía acavar tan fáçilmente como honbre que avía venido de donde ellos estavan y que avía comunicado [entre renglones: y visto], dio crédito a que lo que le dijo. Y entendido por el Ynga que los españoles heran amigos de oro, mandó sacar dos basos de oro fino pequeños y dijo a Çiquinchara: Mucho querría que bolvieses allá adonde vienen esas gentes y llevarles as de mi parte estos dos vasos de oro y darlos as al Capito, señor de esas gentes, y dezirle as que le amo mucho y que le tengo deseo de ber y querría mucho que entendiésemos este negoçio y supiésemos si son dioses u otras gentes, que podrían ser dioses y benir enojados y hazer esas cosas que dizes y demostrarse así como los viste; por tanto buelve allá y de mi parte darás esos basos de oro al señor desas gentes y mira que te digo que mires bien qué gente es, porque no querría que nos suçediesse alguna cossa por no entender lo que es. Y siendo este mensajero despachado por el Ynga en la manera que avéis oydo, el Ynga se partió para Caxamalca, al qual pueblo llegó dende a tres días que salió del pueblo Ycochan [sic: Ychocan]. Y como el Ynga llegase a Caxamalca, mandó a sus capitanes que no se aposentasen en el pueblo y que pasasen adelante a los baños calientes que están de allí dos leguas, en los quales vaños llegado que fue [testado: f] mandó que adereçasen allí, pues hera llegado el tienpo de la fiesta del Eraime, que es de la cavallería y quando ellos se hazían orejones, porque él quería allí hazer orejones, como dezir armas [sic: armar] cavalleros, [f. 128v] porque tenía allí consigo muchos mançebos, hijos de señores naturales del Cuzco, y queríalos hazer orejones. E luego se adereçó para esta fiesta. Y estando en esta fiesta le llegó un yndio que le dijo que el Viracocha y los suyos heran llegados a Caxamalca; donde dejaremos al Ynga y hablaremos del Marqués y del ladrón del mensajero que andava metiendo çizaña. 373

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