Capítulo xx. En que trata de cómo el Marqués enbió al Ynga Atagualpa un mensajero llamado Çiquinchara [enmendado: Çinquinchara] e de las grandes maldades en que enpuso este mensajero al Ynga, por cuya caussa el Ynga el Ynga [sic] Atagualpa se mudó del propósito en que estava y de cómo tornó Çiquinchara de parte del Atagualpa otra vez al Marqués. [f. 126v] Luego que el Marqués llegó a Tangaralá, halló allí un orejón natural de Xaquixaguana que allí estava por el Ynga Atagualpa [testado: para], el qual se llamava Çiquinchara. Y como el Marqués lo viese y supiesse que hera orejón y tuviese ya la notiçia dellos y que hera criado de Atagualpa, en cuya demanda yva, holgose de le hallar allí y hazíale toda la onra que le paresçía. Y como el Marqués partiese de Tangaralá, trújole consigo y en Tangaralá y por el camino el orejón tratava y comunicava con los españoles y vía la manera dellos y de sus cavallos y bestidos y arcabuzes y espadas y de todo lo demás. Y como los españoles viesen el buen tratamiento que el Marqués le hazía a este orejón, ansimismo se le hazían ellos, de manera que con la mucha conversaçión y buen tratamiento vino a que no tenía él en sí a los españoles en nada y andava buscando tienpo para se poder yr a verse con Atagualpa para darle razón de lo que avía visto y desengañarle de lo que avía savido de los tallanes. Como el Marqués subiesse a la sierra y llegase a Caxas, mandó a este orejón que se adereçase, que le quería enbiar desde allí adonde estava Atagualpa; el qual Çiquinchara dijo que estava aparejado para qualquiera hora que le quisiese ynbiar adonde su Ynga estava y[a] aparejado. Y el Marqués le enbió deste Çiquinchara, el qual bino con su enbajada adonde Atagualpa venía topó tres jornadas de Caxamalca, en un pueblo que dizen Ychocan. Y como este Çiquinchara llegase al Ynga, después de le aver hecho su acatamiento, pússole delante çiertas cosas que le enbiava el Marqués. Y como el Ynga le viesse al Çiquinchara holgose mucho porque hera mucho que savía dar toda razón y entendimiento de todas las cosas; y como viniese de donde el Marqués venía, que era a lo que al presente el Ynga deseava ver la sertinidad de qué gentes heran aquellas que 370
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