Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

cómo le llamavan. Los yndios le dijeron que el nombre que ellos le avían oydo nombrar hera Capito, queriendo pronunçiar capitán. El Ynga les tornó a preguntar que qué harte de hombre tenía y de qué manera hera vestido y que los suyos que consigo traya que de qué manera heran y qué hazían y cómo hablavan y qué hablavan. Los yndios le dijeron que el Capito, que hera un honbre alto y que tenía la cara llena de barbas y que hera todo metido y enbuelto en ropa desde los pies hasta la garganta, esto dezían por los bestidos; e que traya ençima de la cabeça un chuco, que dize bonete; y que no se le pareçían las manos sino quando comía u él quería mostrarlas porque las traya cubiertas con otras manos que traya hechas de cuero; y que la mitad del rostro se le paresçía y la otra mitad no porque la tenía cubierta con la barba que le naçía; y que se çiñía çierta çeñidura de la qual traya colgando una çierta cossa larga y que no sabían dar della razón que fuese; y que los suyos andavan ansí bestidos, ni más ni menos que él, y que vieron algunos de los suyos sacar aquella cossa larga que les colgava de la çinta y que relunbrava como plata y que le truxeron çiertas obejas a aquel Capito y que las repartieron entre los suyos, a los quales vieron que con aquellas cosas largas les cortavan las cabeças e que ansí las matavan. E preguntoles el Ynga que de qué arte se las cortavan con ellas, ellos les dijeron que como las sacavan de las çintas davan con ellas un golpe en el pescueço de las obejas y que saltava la cabeça de la tal obeja a quien el golpe davan y que luego la obeja caya en tierra muerta y que la hazían desollar y que la carne [f. 122v] ansimismo la cortavan fáçilmente con aquellas largas que cortavan. El Ynga [testado: de] se admiró de oyr esto e dijo: esas largas que cortavan vino deve de ser que quiere dezir macana; los yndios dijeron: eso puede ser. Y preguntoles el Ynga: Essa carne ¿cómenla cruda o guissada?. Los yndios le dixeron que la cozían en sus ollas y que la comían muy cozida y que parte della asavan y que ansimesmo bien asada la comían. Preguntoles el Ynga si comían carne umana, dijeron que no les avían visto tal sino comer obejas y corderos y patos y palomas y benados y que con esto comían unas tortillas hechas de maíz. E ansí les preguntó el Ynga otras muy muchas particularidades, en fin de lo qual quedó admirado del cortar de las espadas y la grandeza de los cavallos que le dijeron y cómo andavan e corrían ençima dellos. Y como el Ynga esto uviese sabido tubo gran temor y entró en su consulta el Ynga, temiendo de lo que después les subçedió, con el themor de lo que a los mensajeros oyera quisiérase de allí meter en los chachapoyas, do llaman Labando. Y los suyos le dijeron que no hera cossa 361

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