Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

prendieron a todos quantos pudieron aver y fueron tantos los presos que no los saben numerar; todos los quales luego que fueron presos mandó Atagualpa que fuesen muertos. Y ansí la gente de guerra los mataron a todos, que no dejaron chico ni grande a vida; y las mugeres que hallaron preñadas mandó Atagualpa que fuesen abiertas ansí bivas como estavan y que les sacasen de los bientres las criaturas y ansí fue hecho; la qual matança fue sonada por todas aquellas comarcas. Y como esta matança fuese pública por las provinçias y comarcas en derredor, fue tanto el temor que puso [f. 111] en los caçiques y señores dellas, que salido que fue de aquella provinçia de Çoçota caminó quarenta leguas que de allí ay hasta la provinçia de los Guanbos, en las quales quarenta leguas no hizo otra cosa en las provinçias por do yba sino matar gentes y naturales dellas; solo mandó que de allí adelante que las mugeres que ansí fuesen avidas en guerra no fuesen muertas sino que los capitanes y caçiques que con él yvan las tomasen por mugeres y las demás diesen a su gente donde deste menester yban todos bien proveydos. Y llegado que fue a la provinçia de los Guanbos, como fuese su venida sonada por el estrago y matança que yva haziendo con el gran themor que dél ya toda la tierra tenía, saliéronle los de la provinçia de los Guanbos de paz y todos los comarcanos. Y como Atagualpa viese que le salían de paz, que hera tras lo que él andava, hízoles hazer mucha onra y holgose allí con ellos çinco días. 338

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