Capítulo vi. En que trata de cómo Atagualpa castigó los pastos y pasó adelante y entró por la montaña que dizen de la Canela y de buelta sujetó otra çierta provinçia y de allí se vino a Carangue y tomó la borla del Estado y de allí vino a la çiudad de Quito, donde teniendo nueba de sus capitanes, fue en su favor. Partido que fue Atagualpa de la provinçia de Carangue en demanda de los pastos, tuvieron aviso dello; y como supiesen que Atagualpa venía sobre ellos adereçaron sus armas y los demás menesteres de que avían nesçesidad y fortaleçieron sus peñoles. Y estando ansí ellos adereçados y avisados, llegó Atagualpa con su gente y çercolos y teniéndolos ansí çercados los pastos defendíanse bien. Y [f. 105] como Atagualpa viese que se le defendían y que no les podía entrar, mandó que una noche fuesen hechas en su canpo grandes lunbres y manera de que se hazía gran guardia. Y esto ansí hecho, sabido do hera el asiento de los señores de los pastos, mandó que su gente de guerra marchasse, los quales siendo guiados por las espías y dejando las lunbres ençendidas en su asiento, se partieron de allí do su real tenían asentado. Y aquella noche al quarto del alba dieron en el canpo y gente de los pastos que ansí estavan hechos fuertes, los quales estavan descuidados por los fuegos que avían visto, que de noche les viniesen a hazer enojo. Y dando Atagualpa y su gente en ellos a la ora que ya avéis oydo, ganoles los fuertes y fue tanto el alboroto y temor que resçibieron por ser la cossa tan súpita [sic], que se desbarataron y los señores fueron presos y muertos aquella noche y muy mucha cantidad de su gente. Y siendo el día claro, mandó Atagualpa que todos los que fuesen avidos a vida que los trujesen ante él. Y siendo ansí traydos mandoles que se asegurasen y perdonoles su alçamiento y que de allí adelante le sirviesen y que uviese enmienda en ellos. Y a los señores que la noche antes avían sido muertos en el recuentro [sic], mandó que fuesen comidos por los quillayçingas delante de los suyos y ansí fue hecho como de los cañares pasados. Y después de aver allí reposado çierto tienpo y dejando la horden que le paresçió para el serviçio que le avían de hazer los de aquella provinçia de 326
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