estado y dos ençima del ydifiçio, que es cosa muy de ber y de pensar que piedras tan grandes fuesen puestas y tan bien asentadas en edifiçio tan alto y por manos de hombres umanos. Y esto no es fábula sino cosa de mucha verdad. Y abrán de saber que en el llano que está detrás desta fortaleza, que está una piedra muy grande, la qual piedra truxeron como las demás de las canteras. Y por ser que aquesta piedra fuese trayda, se trujo de más de legua y media de allí y trayéndola pusiéronla un tiro de piedra de la fortaleza en el llano [f. 84] ya dicho y allí fueron y nunca jamás la pudieron menear de allí. Y mandó Topa Ynaga [sic] Yupangue que toda la multitud que allí avía de yndios fuesen a tirar de las sogas con que venía atada y que de allí la pusiesen en el lugar para do fue trayda, la qual piedra nunca jamás de allí la mudaron ni la pudieron menear. Y biendo esto el Ynga dijo que sin dubda se avía cansado aquella piedra y que se llamase la piedra cansada y ansí la llaman oy día y allí está en el llano esta piedra, detrás de la fortaleza, un tiro de piedra della. La qual fortaleza fue hecha y edificada en ella dos cubos fuertes y en ella sus algibes de agua y sus çercas y murallas, dos cubos fuertes desta piedra tosca y grande. Y hera un edifiçio tan ynsigne y suntuoso que se podrían poner por una de las maravillosas [sic] del mundo. Está el día de oy toda la más della derribada y puesta por tierra, que siendo una cosa tan ynsigne es lástima de la ver. La qual fortaleza dizen aver estado y tardado en el edifiçio della, desde que se encomençó a hazer hasta que se acabó seis años. Y ésta acavada, mandó Topa Ynga Yupangue juntar toda la gente que la edificó, a la qual dio muchos dones e hizo grandes merçedes a cada uno según su calidad, a los quales mandó que se fuesen a descansar a sus tierras. 280
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