Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

ellos çierto edifiçio que en la çiudad del Cuzco quería hazer y luego que ellos llegasen fuese puesto por obra. Y luego fueron despachados orejones y de otros yndios con este mand[at]o a todos los señores de la tierra, los quales como oyesen el mandato [enmendado: mando] del Ynga, luego se juntaron todos ellos en la çiudad y como allí fuesen el Ynga consultó con ellos la obra de su edifiçio, diziéndoles que el tal edifiçio convenía al bien y conservaçión de su pueblo. Y luego aquellos señores, como viesen la voluntad del Ynga y dél oyesen lo que ansí quería hazer, dijéronle que les plazía, que les diesen la traça y que lo pornían por obra, que les dijesen el sitio donde la avían de edificar. Y luego otro día siguiente salió Topa Ynga Yupangue y bio todos los çerros y çierras que en torno della heran y paresçiole que hera bien que se edificase en un çerro que estava ençima de la çiudad que se dize Xacxaguaman Urco; y luego por él fue hecha la traça y dada a los señores de la çiudad y caçiques de toda la tierra. Y luego otro día subió el Ynga al sitio do la fortaleza [f. 83v] se avía de hazer y en su presençia mandó que se midiesse con sus cordeles y traçase según que se la avía él fantaseado y platicado y luego los maestros y jumétricos [sic] tomaron sus cordeles y midieron a la fortaleza y çercas y murallas della. Y siendo ansí medida otro día siguiente mandó el Ynga que luego sacasen los çimientos della y que la demás gente truxesen y acarreasen los çimientos della y acarreasen de todas las canteras de Oma y Salu y de Guairanga, pueblos en torno desta çiudad, el más lejos a çinco leguas. Y tardaron en juntar y labrar la piedra y adereçar los demás menesteres de sogas y mezclas y abrir fuentes y adereçarlas dos años. Y siendo ya todo adereçado, mandó el Ynga que se començase a edificar y alçar los çimientos y paredes y luego se puso por obra. En el qual edifiçio andavan ordinariamente diez mil hombres que travajavan por su orden, unos en hazer mezcla, otros en labrar piedra, otros en asentalla y la más cantidad desta gente andava trayendo piedras de las canteras ya dichas y aséntandolas en sus lugares; y pensaron que estas piedras que ansí trayan, que heran piedras que diez o beinte hombres las acarrearían y traerían a cuestas, abrán de saber que las más destas piedras son tan grandes que quinientos yndios trayan una dellas y otras mil y éstas trayanlas a jorro, atándolas con gruesas maromas hechas de nierbos cudrios y de cueros cudrios [sic: ¿curtidos?] de carneros. Y estas piedras fueron tan bien labradas, que están en la çerca de la fortaleza asentadas un 279

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