Y encontrase [sic: encontrose] con ellos Topa Ynga Yupangue en la provinçia y pueblo de Asillo, donde le dieron una batalla. En la qual batalla Topa Ynga Yupangue, no teniendo en nada a sus enemigos, [f. 76v] lançose tan animossamente entre ellos y como ellos fuesen muchos mataron todos aquellos de aquella compañía i con él arremetió y a él tomáronle a manos. Y un capitán suyo que se dezía Rarico Ynga, como tuviese ojo en su señor y biese lo que avía passado, arremetió tan de golpe con diez mil hombres que tenía por aquella parte por donde él avía entrado y le avían presso, el qual como fuese él y los suios haziendo tanta matança en los collas, que con la priesa que les davan los collas soltaron a Topa Ynga Yupangue, el qual como se viese suelto, tomando una hacha del suelo de uno de aquellos muertos, con la qual hacha enpeçó a defender su persona de tal manera que muy en breve hizo espaçio y canpo en el sitio do estava; y ansí llego Rarico Ynga, su capitán, que no venía haziendo menos estrago y, juntándose con su señor, fueron los dos delante su gente peleando. Y biendo los demás capitanes que hera tienpo de arremeter con sus esquadrones, arremetieron todos de golpe, dando por diversas partes en sus enemigos, los quales como viesen el gran estrago que en ellos se hazía, bolvieron las espaldas los de Collasuyo, con lo qual uvo victoria Topa Ynga Yupangue. Y como los collas se viesen de aquella desbaratados, huyeron y fuéronse a hazer fuertes en el peñol de Pucarane y que allí se tornavan a juntar, mandó lebantar su canpo del pueblo de Asillo y que marchasen para el peñol do se le hazían fuertes y como al peñol llegase tornó a aver batalla con sus enemigos e al fin vençiolos y desbaratoles y ganoles el peñol. Y como ellos de allí se escapasen fuéronse a Arapa, que es otras seis leguas de aquel peñol. Y como tuviese nueba Topa Ynga Yupangue que se le tornavan a hazer fuertes en Arapa, mandó que quedasen en guarda de aquel peñol, que hera fuerte, çierta cantidad de orejones y yndios de guerra de los que consigo trayan y que a él le pareçió que para aquellos bastavan. Y esto ya proveydo mandó a sus capitanes que luego marchase el canpo para el pueblo de Arapa, donde sus enemigos estavan esperándole. El qual, como allí llegasse, hallolos que estavan en todos aquellos çerros y [f. 77] hechas grandes albarradas en ellos, pensando que con aquello estavan fortalezidos. E ansimismo tenían en una ysleta que está junto al pueblo de Arapa, en una laguna que allí es hecha una gran albarrada a la entrada desta ysleta y en una calçada que de la tierra firme a ella va. Y como Topa Ynga Yupangue llegasse, enpeçó a pelear con ellos, repartiendo sus 267
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