Capítulo xxxii. En que trata de la muerte de Ynga Yupangue y dónde se mandó sepultar y de los linajes que los del Cuzco hizieron después de la muerte deste señor. Dado que uvo horden este señor Ynga Yupangue a las ydolatrías y bariedades que ya avéis oydo, mandó que luego que él muriese se hiziesen las tales variedades y sacrifiçios, que ansimismo luego que esto fuese hecho enbiasen a toda la tierra y que de todas las provinçias y pueblos tornasen a traer de nuebo todo lo nesçesario para el serviçio del nuebo señor, ansí de oro como de plata, como de ganados y ropa y de los demás menesteres fuesen tornados a henchir y reparar todos los depósitos que por su fin y muerte avían sido vasiados para los sacrifiçios y cosas que ansí mandava que se hiziese y que fuesen tan abundantes porque vía y le paresçía que yva aumentando y engrandeçiendo más el Estado del que ansí Ynga hera. Y estando ansí hablando y mandando Ynga Yupangue lo que se avía de hazer después que falleçiese, alçó en alta voz un cantar, el qual cantar el día de oy cantan los de su generaçión en su memoria, el qual cantar dezía en esta manera: Desde que floreçía como la flor del guerto hasta aquí he dado horden y razón en esta vida y mundo, hasta que mis fuerças bastaron y ya soy tornado [a] tierra. Y diziendo estas palabras en su cantar espiró Ynga Yupangue Pachacuti, dejando toda la tierra y razón y en la horden y razón ya dicha y bien proveydo su pueblo de ydolos e ydolatrías y bariedades. Y siendo ya muerto [f. 73] fue llevado a un pueblo que se llama Patallacta, en el qual pueblo él avía hecho edificar unas casas do su cuerpo fuese sepultado. Y sepultáronle metiendo su cuerpo debajo de tierra en una tinaja grande de barro nueba y él bien vestido. Y ençima de su sepulcro mandó Yamque Yupangue que fuese puesto un bulto de oro hecho a su semejança y en su lugar, a quien las gentes que allí fuesen adorasen en su nombre y luego fue puesto; y de las uñas y cavellos que en su vida se cortava mandó que fuese hecho un bulto, el qual ansí fue hecho en aquel pueblo do el cuerpo estava. Y de allí trujeron este bulto en unas andas a la çiudad del Cuzco muy suntuosamente a las fiestas de la çiudad, el qual 259
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