Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

Capítulo xxviii. En que trata de cómo Topa Ynga Yupangue salió de la çiudad del Cuzco a conquistar la provinçia de los andes y cómo sujetó todo lo más que della pudo sujetar y de las cosas y casos que allá le acaeçieron. Viendo Yamque Yupangue que su hermano Topa Ynga Yupangue hera ya señor y que avía mucho tienpo que en el Cuzco estavan oçiosos y que no se savía de la provinçia de Andesuyo y paresçiéndole que sería [testado: rey] bien que su hermano Topa YngaYupangue se partiese con su gente de guerra y fuese en demanda desta provinçia y su gente y que viesen qué harte de tierra hera; y esto ansí pensado, estando los dos juntos, un día dijo el Yamque Yupangue a Topa Ynga Yupangue que ya hera señor y que le pareçía que devía, [f. 65v] como señor que hera, de yr por la provinçia de Andesuyo y conquistar y sujetar debajo de su dominio las gentes que en ella hallase y biese qué arte y ser de tierra tenía. E oydo por Topa Ynga Yupangue y paresçiéndole bien lo que le dezía su hermano, díjole que le plazía y luego mandó juntar su gente de guerra; y teniendo notiçia que hera tierra estéril de sal, junta que fue la gente la hizieron proveher de todo proveimiento y siendo proveídos ansimismo de los depósitos de sal de cada uno de la sal que ansí podían llevar, Topa Ynga Yupangue mandó levantar su canpo y ansí se partió de la çiudad del Cuzco y fue por la provinçia de los andes. E Yamque Yupangue quedose en la çiudad del Cuzco a ver y entender en lo que más conviniesse al bien y salud de su padre Ynga Yupangue, el qual dizen que se disistió del Estado y borla a fin de quedarse en la çiudad del Cuzco. Viendo que todos sus hermanos heran mançebos y su padre Ynga Yupangue no podía ya governar por ser tan viejo como hera; y por ver que los señores de la çiudad del Cuzco heran muchos y que reynava de cada día en ellos gran presunçión y que sus hermanos ansimismo heran mançebos y que podría ser que andando él en la guerra y su hermano Topa Ynga Yupangue, que por ser su padre de tanta hedad y tan viejo muriese estando ellos fuera de la çiudad; y que por su fin y muerte los señores del Cuzco, deudos de aquellas madres en quien su padre avía avido aquellos hijos, quisiesen nombrar por señor alguno de aquellos hijos bastardos de 244

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