Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

Yupangue y otro ansimismo avía avido en otra de sus mugeres, al qual nombraron Capac Yupangue, en el naçimiento de los quales y de cada uno dellos hizo grandes fiestas y regozijos y sacrifiçios. Y ansimismo en este tienpo tomó por mugeres otras veinte señoras, hijas de aquellos prinçipales de la çiudad, ansí de los de Huren Cuzco como los de Hanan Cuzco, que dize el Cuzco abajo y Cuzco arriba, lo qual partía e limitaba las casas del sol y los dos arroyos, como la ystoria os a contado. E pasado [f. 49] este tienpo de los veinte años, tubo nueba que adelante de Lurucache, que es veinte y dos leguas del Cuzco hazia la provinçia de los Charcas, avía una provinçia y pueblo que se dezía Hatuncolla, y que en él avía un señor que se dezía Ruqui Çapana, al qual pueblo de Atuncolla y señor ya nombrado, heran subjetos y a él obidientes otros muy muchos señores que en torno de su pueblo heran a veinte leguas y a veinte y çinco y que ansimesmo se nombrava capac çapa apo yndi chori, que dize rey y solo señor hijo del sol, y que hera muy poderosso y que tenía gran poder de gente y que la tal gente hera muy guerrera y belicossa. Y como él tuviese esta nueba holgose mucho, porque lo que él deseava hera ver que en su tienpo uviese otro señor que tuviese la prosunçión [sic] dél para yrse a ver con él y con el tal provar sus fuerças y poder. Y como él tuviese esta nueba, después de aver pensado lo que en la tal jornada pensava hazer, mandó que todos los señores del Cuzco se juntasen en su cassa un çierto día porque tenía con ellos çiertas cosas que comunicar. E siendo ansí juntos, díxoles que él tenía nueba que adelante de Lurocache avía una provinçia y pueblo en el qual avía çierto señor que se yntitulava ansí señor como él y que hera muy poderosso e de gran poder de gente y que él tenía pensado de se yr a ver con él y que para aquello avía nesçessidad de hazer gran junta de gente de guerra y que ansimesmo que ellos se adereçasen y que luego fuesen enbiados mensejeros [sic] a todos los señores orejones que ansí estavan en las provinçias repartidos y a los caçiques dellas que luego juntasen toda la más gente de guerra que pudiesen y les fuese posible, con la qual ya que la tuviesen junta, luego se partiesen y viniesen a la çiudad del Cuzco, para lo qual les dava tienpo y espaçio de tres meses desde el día que los tales mensajeros saliesen de la çiudad del Cuzco. Y luego allí fueron llamados çiertos orejones mançebos, a los quales les fue mandado que luego se partiesen y fuesen a todos los pueblos y provinçias y llevasen el mando del Ynga que ya avéis oydo e sin les dar razón para qué fuese la tal gente que mandaron que luego se partiesen, la 208

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