Capítulo xvi. En que trata cómo Ynga Yupangue reedificó la çiudad del Cuzco y cómo la dio y repartió entre los suyos. Después que Ynga Yupangue uvo hecho e dado horden en el año e meses e fiestas que en él se avían de çelebrar e hechos los relojes e aviéndose recreado e holgado en las cosas que ya avéis oydo tienpo y espaçio de dos años, el qual tienpo gastó este señor en estarse en su pueblo porque los naturales e caçiques que a él estavan subjetos tuviesen espaçio e tienpo para holgarse en sus tierras del travajo que avían pasado [f. 34] y en el reparo que ansí avían hecho en los arroyos de la çiudad del Cuzco; e porque ansí tuviesen espaçio e tienpo de senbrar e cojer grandes sementeras con las quales se reparasen de comidas e todos proveymientos e tuviesen con que poder servir e contribuir a la çiudad del Cuzco y a los depósitos que en ella heran. Paresçiéndole que ya resçibía su persona e los demás algún tanto de pena por la oçiosidad que ansí tenían él y los demás, juntose un día con los prinçipales de la çiudad del Cuzco e díxoles que ya avía osiosidad, que le paresçía que ya hera tienpo que los caçiques e señores a él subjetos viniesen con sus comidas e bastimentos a la çiudad del Cuzco e truxesen consigo toda la más gente que ser pudiese porque tenía en sí acordado de hazer e reedificar la çiudad del Cuzco de tal manera que para perpetuamente fuese hecha y fabricada de çiertos edifiçios que él en sí tenía pensado; e que después que fuesen hechos ellos los berían, para lo qual hera neçesaria mucha e muy gran cantidad de gente. E que para esto hera nesçesario que saliesen de la çiudad çiertos señores de los que allí en aquella junta con él heran e que luego allí viesen los que querían yr porque con los que quedasen él tenía nesçesidad mientras [entre renglones: que los] que avían de yr fuesen de hazer e proveher lo que para el tal edifiçio fuese nesçesario. E luego allí fueron nombrados diez señores con veinte orejones, los quales se partieron luego de allí e fueron a los pueblos e provinçias a hazer traer e proveher lo que ya avéis oydo. E Ynga Yupangue e los demás señores que allí quedaron, salidos que fueron de su consulta, fueron por todo el torno de la çiudad en çinco leguas, en el qual espaçio buscaron e miraron do uviese sierras e sitios do 181
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