changas se avían hallado, que sería por aver sido la junta en su tierra e que no podrían hazer otra cossa; y ellos ansimismo dezían las mismas palabras e davan la misma satisfaçión. Y luego mandó Ynga Yupangue que por quanto heran orejones, que luego les fuesen tresquilados los cavellos; y ansí ellos mismos se tresquilaron todos, viendo la voluntad del Ynga y viendo que les hazían merçedes en aquello, porque el traje de YngaYupangue y de los del Cuzco hera andar atusados. Y esto hecho, mandolos que se fuesen todos a su pueblo e que biviesen en paz e mandó a sus [f. 17v] capitanes que no consintiesen que a estos de Xaquixaguana nadie les hiziese enojo ninguno ni les tomasen cosa e si alguna cosa de sus haziendas en aquel despojo le fuese tomada luego se la hiziesen bolver. E luego mandó que todos los prisioneros fuesen traydos delante de sí, a los quales como allí fuesen les preguntó que qué avía sido la causa, constándoles que hera su poder grande que con él hiziesen otra vez batalla. Y siendo allí entre los prisioneros que allí fueron avidos los quatro capitanes de Uscovilca que avían ydo a descubrir, como ya la ystoria os a contado, que la causa que los movió a hazer la junta que hizieron e dar aquella batalla, que fue aver visto que su ventura hera grande en las jornadas que avían andado e tierras que avían conquistado, dándole allí razón las batallas y recuentos que en la tal jornada cada uno dellos avía avido, y que en ninguna dellas nunca avían avido desgraçia sino que sienpre avían sido vitoriosos; y que como esto les oviese acaesido teniendo que sienpre su ventura estava en pie, que avían querido dar aquella batalla pensando restaurar la pérdida de su señor y vengar su muerte. A lo qual respondió Ynga Yupangue que lo avían mirado mal e que si fueran gentes de entendimiento, que avían de presumir que si avían avido vitorias por las tierras que le dezían que avían andado, que avían de considerar que las avían avido en ventura de su señor Uscovilca que en la tal demanda los avía enbiado; y que como viesen e uviesen savido que su señor hera desbaratado y muerto, que avían de presumir que ya le hera acabada la ventura y que él ni ellos no la tenían ya. Y que para que a ellos fuese castigo e otros mirasen e oyesen que en aquel sitio serían castigados ellos y todos los demás, porque no fuesen otra vez a hazer junta con la qual a él le desasosegasen y fuesen causa ellos de que otros que estavan ynoçentes de se hallar en semejantes casos, por donde perdiesen las bidas como avían sido muy muchos que ellos aquella junta avían hecho juntar, que en aquel sitio serían castigados. E ansí los mandó llevar de delante de sí y que en el sitio do la batalla se diera y para que della uviese memoria, en presençia de 148
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