los naturales della y que de su tierra les avía venido mucha gente e socorro; y que ansimismo heran ya llegados allí los otros quatro capitanes de Uscovilca que de Paucaray él le enbiara a descubrir por las provinçias de Condesuyo e Andesuyo que ya la ystoria os a contado; e que como ya fuesen todos juntos partía otro día de mañana a le dar batalla y a vengar la muerte de su señor Uscovilca. Sabida la nueba [f. 17] por Ynga Yupangue, mandó a los tres sus buenos amigos y a los demás caçiques y señores que en socorro e serviçio avían venido, que luego juntasen la gente de guerra y que la sacasen a çierto campo cada uno con sus armas e que los contasen uno a uno. E siendo sacados e contados, halláronse de número çien mil hombres de guerra, en la qual gente se le avía juntado por la gran fama que dél se publicó; e dizen que los enemigos que heran casi doçientos mil hombres. Y ansí mandó Ynga Yupangue que fuesen hechos quatro esquadrones desta su gente, mandando que cada caçique señor de los yndios que allí heran fuese caudillo de su gente; y ansí repartió por generales de los tres esquadrones a sus tres buenos amigos, tomando para sí el uno dellos. Y proveydos todos ellos de las armas nesçesarias, mandó marchar su canpo en busca de sus enemigos, los quales como supiesen que hera salido del Cuzco, tornáronse a bolver a Xaquixaguana, adonde le esperaron. Y el Ynga Yupangue llegó con su gente y el día de la batalla, como se viese a vista de sus enemigos, e para ronper y frontar con ellos dizen que bolvió la cara atrás a ver su gente e esquadrones, los quales estavan dibididos e cada uno por sí, dizen que bio tanta gente que se le avían llegado en aquella sazón para le ayudar que no se pudo contar; y ansí frontó con sus enemigos tomándolos en medio e dándoles por todas partes. E fue tan cruel e tan reñida esta batalla, que la començaron ya alto el sol que sería a la ora de las diez, según ellos señalan, e a ora de bísperas fue conoçida vitoria della por Ynga Yupangue, donde fueron muertos de la parte de Ynga Yupangue más de treynta mil hombres; y de los changas, que heran los enemigos, no quedó hombre a vida, entre los quales se hallaban que se avían metido los naturales de Xaquixaguana y se avían hecho encrisnejar los cavellos. Y conoçida la victoria y bençida la batalla, apartáronse a una parte todos los de Xaquixaguana y todos juntos fueron delante de Ynga Yupangue y hecháronsele por tierra, a los quales [entrerenglones: los] de Ynga Yupangue los quisieran matar por aver visto la muerte de los suyos; y Ynga Yupangue se lo defendió diziendo que no los matasen, que si con los 147
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