Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

açeptase en serviçio. Y como uviese oydo lo que aquel a [sic] capitán le dezía, dijo a los dos de aquellos sus tres buenos amigos que tomasen la mitad de la gente que él en su guarda allí allí [sic] avía traydo y que ansí como avían salido los del peñol a les hazer trayçión, que ansí los enbiasen ellos uno a uno e dos a dos, los quales fuesen en seguimiento de los que por Viracocha Ynga heran enbiados; y que mirasen si los tales se enboscavan en algunos montes o quebradas o si yvan al Cuzco y con lo que ansí viesen y entendiesen bolviesen a él a le avisar de lo que pasava, para quel, tenido entendimiento e siendo avisado de lo que hera, diese orden en lo que devía de hazer con los que le quedaban. E si casso fuese que los tales tuviesen hecha alguna enboscada, que allí do tuviesen razón y entendimiento dello, hiziesen alto no avisando ni puniéndosse de manera que los enemigos tuviesen entendimiento que los avían entendido; y que se fuesen luego con toda la brevedad porque él concluiría en breve con su padre y con lo que ansí hiziesen luego se bolvería. Y ansí sus dos buenos amigos, rogándole que por ninguna bía entrase a solas en aposento ninguno a solas con su padre porque no le matasen en alguna trayçión que le tuviesen ordenada; y lo mismo encargaron a Apomayta, que hera el amigo que quedava con él, que mirase por su señor. Y ansí salieron estos dos señores y mandaron entrar dentro do Ynga Yupangue estava doçientos yndios con sus hachas en las manos, a los quales mandaron que se pusiesen en torno de donde Ynga Yupangue estuviese y que le mirasen y guardasen no le fuese hecha alguna trayçión; y a la demás gente que allí quedava, mandaron que se quedase a la puerta del aposento do Ynga Yupangue estava y que si sintiesen algún destruendo [sic] de gente dentro entrasen dentro de golpe todos y que mirasen por su señor. Y esto hecho, tomaron la gente que Ynga Yupangue les avía mandado y hechando delante çinquenta yndios, uno a uno, dos a dos, cubiertas sus mangas y muy disimuladamente bien ansí como avían salido los que avían mandado Viracocha Ynga que delante saliesen, los quales çinquenta yndios fueron descubriendo y mirando por sus enemigos y como fuesen derramados y gran espaçio uno de otro, un yndio déstos que delante yban, ya que llegase junto a la quebrada de la leña y arroyo do la paja alta hera, vio los enemigos que estavan enboscados, los quales como le viesen asamor [sic: asomar?] dejáronse todos caer entre la paja pensando que no los avían visto y este yndio como los viese sentose en el suelo [f. 14v] y hizo que se paraba a atar çierta atadura de sus çapatos, la qual disimulaçión 141

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx