Juan de Betanzos y el Tahuantinsuyo

Capítulo viii. En que trata del ser e birtudes de Ynga Yupangue e de cómo apartado que fue de sus compañeros se pusso en oraçión; e cómo tubo, según dizen los autores, rebelaçión del cielo, cómo fue favoreçido e dio la batalla a Uscovilca y le prendió e mató en ella; e de otros casos e cosas que acaeçieron. Ynga Yupangue hera mançebo muy birtuosso y afable; en su conbersaçion hera hombre que hablava poco para ser tan mançebo e no se reya en demasiada manera sino con mucho tiento y mui amigo de hazer bien a los que poco podían y que hera mançebo casto, que nunca lo oyeron que uviesse conoçido muger y que nunca los conoçieron los de su tienpo dezir mentira e que pusiese cossa que dejase de cunplir. E como él tuviesse estas partes de virtud y balerosso señor, aunque mançebo, y fuese de gran ánimo, [f. 11v] considerando su padre este ser de Ynga Yupangue, su hijo, reynó enbidia en él y aborreçíale porque quisiera que un hijo mayor suyo que se dezía Ynga Urco tubiera este ser de Ynga Yupangue. E como él viesse que esta virtud reynase en Ynga Yupangue, no consintía que se pusiese delante dél ni daba ocassión para que nadie conoçiese dél que le amava, porque como viesse que tenía tan grandes partes, temía que después de sus días los señores del Cuzco e la demás comunidad le alçasen a este por tal señor e que aunque él dejasse a Ynga Urco por señor, los tales señores le privarían de este estado por ver en él que hera algo simple e que no reynava en él aquella capaçidad e ser que Ynga Yupangue, al qual amavan todos de gran voluntad, como ya avéis oydo. E como el padre quisiese a Ynga Urco dejarle en su lugar después de sus días, hazía que le hiziesse[n] los señores de la çiudad del Cuzco e la demás gente aquel acatamiento y respecto que hazían a su persona. Y ansí le hazía servir e que le sirviessen los señores del Cuzco con las ynsinias reales que a su persona hazían, que heran que delante dél no paresçía ninguno, por señor que fuesse, ni ninguno de sus hermanos con çapatos en los pies sino descalços e las cabeças bajas todo el tienpo que delante dél estaban hablando o que le viniesen con algún mensaje; comía solo sin que nadie osase meter mano en el plato que él comiesse; trayase en andas en ombros de señores si salía a la plaça; sentábasse en asiento de oro; tenía 134

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