hablan dello y muy lejos de lo que los yndios usaron y esto creo yo ser. Porque entonçes no tanto se empleavan en savello quanto en sujetar la tierra y adquirir; y tanbién porque como nuevos en el trato de los yndios no sabrían ynquirirlo y preguntarlo, faltándoles la ynteligençia de la lengua y los yndios, reçelándose, no osarían dar entera relaçión. Fáçil cossa podría paresçer [e]screvir semejantes libros y muy difíçil contentar al letor porque los ojos conténtanse con que sea bien legible la letra, mas el delicado y esperimentado juizio de Vuestra Ilustrísima Señoría requería estilo graçiosso y eloquençia suave, lo qual yo para presente y serviçio que yo a Vuestra Exçelençia hiziesse en mí falta y la ystoria de semejante materia no da lugar, pues para ser verdadero y fiel traduçidor tengo de guardar la manera y horden del hablar destos naturales. Y viniendo al propósito digo que en esta pressente escritura algunos ratos enpleará Vuestra Exçelençia los ojos para leella, la qual aunque no sea volumen muy alto, a sido muy travajosso, lo uno porque no la traduje y recopilé siendo ynformado de uno solo sino de muchos y de los más antiguos y de crédito que hallé entre estos naturales; y lo otro pensando que avía de ser ofresçida a Vuestra Exçelençia. Ame sido tanbién muy penossa por el poco tiempo que he tenido para ocuparme en ella, pues para el otro libro de la doctrina hera menester todo y, sobre todo, añadiosse al travajo aver de dar fin a este libro en breve. Agora que Vuestra Exçelençia me lo mandó los nombres de los Yngas que los yndios llamaron [f. 3] Capac Cuna, que a su entender quiere dezir que mayor no le ay ni puede aver, cuyos hechos y vidas aquí escrivo, la tabla de los quales se hallará en fin deste prólogo. Si alguno me quisiere redarguir que en la materia deste libro aya algo superfluo o que dejé algo de dezir por olvido, será su motivo dichos de yndios comunes que hablan por antojo o por sueños, que ansí lo suelen hazer; o porque a los tales reprehendedores les paresçía quando se ynformavan que los yndios querían dezir lo que ellos agora afirman, con tanto estas cossas no los entendiendo rectamente, ni aun las lenguas en los tiempos pasados no savían ynquirir y preguntar lo que ellos pretendían saver y ser ynformados. Bien veo ser niñerías y vanidades lo que estos yndios usaban y yo escrivo aquí, mas relatarlas yo siendo mandado, tengo de traduzillas como ello passava y por tanto este libro resçiba favor de Vuestra Exçelençia. Exçelentísimo señor, la vida y estado de Vuestra Exçelençia nuestro Señor prospere con mucha feliçidad. 112
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