74 César Castro • «Rumiar y rumiar siempre lo que se piensa y lo que se escribe». • «Sentir y seguir sintiendo que sin la desinteresada curiosidad intelectual no se puede vivir y que la ausencia de ella es una forma de muerte». • «Buscar y tratar de mantener la paz interior como algo de mayor valía que cualquiera de los títulos mundanos, es decir una conciencia tranquila». (Basadre, 1975a, pp. 617-618). En buena cuenta, estas normas pueden leerse también como lecciones dirigidas a la juventud, a la que Jorge Basadre consagró su vida y en cuyas manos dejó la responsabilidad de asumir la «promesa de la vida peruana». Y es que el 3 de junio de 1980, en el ocaso irreversible de su fecunda existencia, cuando se le preguntó qué sentía en esos momentos, respondió con honda sabiduría: «Mucha pena de tener 77 años y querer tener 20». Estas palabras condensan un homenaje sentido, profundo y permanente a los jóvenes de todos los tiempos.
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx