Jorge Basadre : vida y obra del ilustre bibliotecario peruano

501 Jorge Basadre. Vida y obra del ilustre bibliotecario peruano consultores para el incremento de los distintos fondos bibliográficos y para orientación del Gobierno, miembros del Congreso, eruditos y lectores de toda condición. Junto con una larga serie de publicaciones administrativas y bibliográficas, edita un periódico dando cuenta de las actividades del personal de la Biblioteca. Lejos de encerrarse en un afán de acumulación ptolomeica o alejandrina, lejos también de caer en un hierático formulismo estatista o faraónico, la Biblioteca del Congreso acumula y clasifica el saber para divulgarlo, se caracteriza por su resistencia a dejarse cercar por las normas tradicionales, por su minimun de lastre burocrático por su carencia de pedantería, de latitud, o de arbitrariedad en las diarias relaciones con el público y por su aptitud perenne para un fecundo descontento creador y progresista. Pero el movimiento bibliotecario moderno no es una planta indígena o exclusiva de Estados Unidos. Se va extendiendo lentamente en lo que va del siglo XX, por todo el mundo culto, incluyendo la Ciudad del Vaticano, cuyos fondos bibliográficos fueron reorganizados por la Fundación Carnegie en tiempo de Pío XI, el Papa bibliotecario, hasta China y la Unión Soviética. La filosofía bibliotecológica igualitaria, solidarista y pragmática, podría hacer suya aquella frase evangélica sobre que el hombre no vino a la tierra a ser servido sino a servir. Minuciosa y exigente, su técnica va siempre en pos de nuevas experimentaciones. El Estado, el Municipio, los hombres dirigentes, los partidos políticos, las clases acaudaladas van comprendiendo cada vez más imperiosamente sus nuevos deberes en relación con la propagación de la cultura, al lado de las escuelas y como complemento o sustituto de ellas. Y al desbordar todas las fronteras nacionales, aparece este movimiento con una constructiva irradiación internacional de virtualidades no plenamente utilizadas aún. El problema para la Biblioteca Nacional de Lima después de 1943 no podía, por eso, reducirse a la erección más o menos lenta de un nuevo y más o menos decorativo edificio, o a la recepción

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