380 César Castro su importancia como primer ensayo de acercamiento entre el trabajador, la lectura y la creciente acogida del público. Lo que sigue es parte de su testimonio sobre varios aspectos del bibliobús: «En los primeros meses acudía —se refiere a los puntos de parada— tan solo a la Plaza Unión donde contaba con 600 lectores. Hoy concurre a 15 fábricas, asistiendo a la salida de las labores y permaneciendo el tiempo estrictamente necesario para prestar y recibir libros en devolución, a fin de no interrumpir la partida de los obreros a sus hogares. Luego presenta el récord de lectura de una muestra de usuarios (anónimos), apreciándose, en unos, preferencia por temas variados y, en otros, solo por libros técnicos. Termina el documento, reconociendo que gran parte de este avance y progreso de la Biblioteca Rodante, se debe al respaldo que a estas labores ofrece la calidad cultural del actual ministro de Educación, Dr. Jorge Basadre (Boletín de la Asociación Peruana de Bibliotecarios, n.º 6, 1960, p. 27). Estaciones bibliotecarias Según el documento del Ministerio de Educación, Política Bibliotecaria, 1957-1958, 186 el que sirve de base para enumerar los diferentes actividades implementadas como parte del programa de Basadre, el servicio de bibliobús o biblioteca rodante fue el que en cierta forma obligó al Ministerio de Educación a establecer pequeñas bibliotecas en los barrios populosos de Lima, muy cerca de las fábricas, para brindar servicio de lectura a la clase trabajadora en forma permanente. Las «estaciones bibliotecarias» son pequeñas bibliotecas construidas para brindar servicios básicos de biblioteca pública con áreas para niños 186 Fue preparado por el Ministerio de Educación, Departamento de Bibliotecas Populares y Escolares, en 1958, al término de las funciones de Basadre frente al Ministerio de Educación. Un ejemplar, con enmiendas a mano, del propio ministro, se encontró en su archivo personal, en la ciudad de Tacna.
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