358 César Castro su financiamiento, porque bien sabía él, y lo había dicho en reiteradas ocasiones: crear y sostener bibliotecas requiere de grandes recursos y de manera permanente. «Ni la Biblioteca Nacional ni las otras bibliotecas importantes de la República pueden trabajar sin dinero: dinero para sus adquisiciones, su infraestructura, su personal» (Basadre, 2000, p. 506.). Por lo tanto, se colige de sus propias palabras, que es inconcebible una política bibliotecaria sin recursos económicos y financieros del Estado que la sostenga. Ahora bien, el incendio de la Biblioteca Nacional y la necesidad de reconstruirla fue el factor que obligó al Estado peruano a destinar un presupuesto extraordinario para tal fin, pero una política bibliotecaria requería de recursos de manera permanente, no solo por cuestiones circunstanciales o de emergencia. Por esta razón, Basadre, utilizando la coyuntura de la reconstrucción, planteó la creación de un fondo específico y constante, para solventar la reconstrucción de la Biblioteca Nacional e iniciar la promoción del desarrollo bibliotecario en todo el país. El resultado fue la aprobación de la Ley N.º 10847,167 promulgada el 20 de enero de 1947, mediante la cual se aplicaba un impuesto a las ventas al por menor de las joyas y objetos de lujo de uso personal (una especie de canon a los objetos suntuarios), cuya recaudación se destinaría, primero, a la culminación de la construcción del edificio de la Biblioteca Nacional y, el saldo, a la constitución de un fondo llamado «Fondo San Martín»,168 para subvencionar a las Bibliotecas Populares Municipales de las capitales de departamentos y provincias de la república, como reza el texto de la citada ley. En ese entender, una vez alcanzado el primer objetivo, este 167 Es una de las primeras disposiciones con rango de ley (aprobada por el Poder Legislativo) que se da en el marco del proceso de reconstrucción de la Biblioteca Nacional. Anteriormente se habían expedido otras normas de menor jerarquía, como decretos y resoluciones supremas y resoluciones de rango ministerial, que son dictadas por el Poder Ejecutivo. 168 Nombre dado en homenaje al general José de San Martín, militar argentino que proclamó la Independencia del Perú en 1821 y fundador de la Biblioteca Nacional, imbuido de una profunda convicción democrática y respeto por la libertad.
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