Jorge Basadre : vida y obra del ilustre bibliotecario peruano

32 César Castro Además, él mismo solía aconsejar: «Rumiar y rumiar siempre lo que se piensa y lo que se escribe». En efecto, sus virtudes como intelectual y su autoridad en los múltiples temas que abordó — especialmente en el campo de la Historia— han sido ampliamente comentadas y destacadas por sus discípulos y colegas, y se encuentran registradas en los libros publicados en las dos últimas décadas en homenaje a su memoria y en reconocimiento a su legado. El testimonio de uno de los historiadores peruanos más importantes de la época, Pablo Macera (2011), resulta particularmente elocuente y contundente. Cuando se le preguntó sobre Jorge Basadre y su legado, no escatimó elogios hacia su figura: «Teníamos un respeto y admiración por él [...] siempre hubo un gran respeto a su jerarquía de historiador, pero, sobre todo, a su actitud frente a la historia, de enorme responsabilidad sobre sus efectos en la vida contemporánea». Añadió luego: «Era Basadre muy cuidadoso en sus opiniones, sumamente prudente [...] daba la impresión de que sabía mucho más de lo que generalmente hablaba» (entrevista realizada el 19 de octubre de 2010 en la Casona de los Corregidores de la Universidad Mayor de San Marcos). Pasajes de la vida familiar y laboral Lo que sigue reúne apreciaciones personales de amigos y discípulos del ámbito bibliotecario, especialmente de aquellos que pertenecieron a las primeras promociones de la Escuela Nacional de Bibliotecarios, así como el testimonio de una fuente privilegiada vinculada tanto a su vida familiar como a la Biblioteca Nacional. Se presentan, en primer lugar, algunos pasajes relatados precisamente por quien fuera el primer empleado —una suerte de mayordomo— del matrimonio Basadre-Ayulo en Lima, Manuel Minaya,7 7 Minaya, natural de San Jacinto, en la provincia norteña de Chimbote, llegó a trabajar con la familia Basadre-Ayulo antes de 1940, cuando tenía 17 años

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