Jorge Basadre : vida y obra del ilustre bibliotecario peruano

268 César Castro presupuesto y a la pobreza de sus fondos, mal crónico que ciertamente padecía la Biblioteca Nacional, que incidían en sus falencias técnicas y en la falta de personal especializado. Ante tal situación, una de las pocas propuestas técnicas concretas fue la del director de Educación Artística y Extensión Cultural del Ministerio de Educación, Manuel Beltroy Vera (1893-1965), quien en 1941 tuvo el coraje de intentar la catalogación de su fondo bibliográfico a través de un equipo externo (llamado «grupo de catalogadores»), aun en contra de la opinión de su director. Hasta ese entonces, ninguna institución del medio —la Biblioteca Nacional o la Universidad Mayor de San Marcos— había hecho público algún proyecto para crear un centro de formación profesional de bibliotecarios. Panorama internacional en formación bibliotecaria La primera escuela de bibliotecarios en América fue fundada por Melvil Dewey, en los Estados Unidos, en 1887: la Columbia College School of Library Economy (Rodríguez, 2001); es decir, por el mismo autor del Sistema Decimal de Clasificación que lleva su nombre. Esta misma institución influyó después en la creación de otros centros de formación bibliotecaria en la región. Según el argentino Carlos Víctor Penna (1965), en el primer cuarto de siglo, varios países de América Latina tenían funcionando escuelas de bibliotecarios luego de una etapa de concientización sobre la necesidad de encargar las bibliotecas a personal con estudios especializados en el campo y de haber realizado ensayos previos organizando cursos o eventos cortos. Por ejemplo, en Argentina, en 1903, se comenzó enseñando cursos de técnica bibliotecaria promovidos por el Consejo Nacional de Mujeres, y recién en 1922 lograron constituir su primera escuela. Proceso similar ocurrió en Brasil, cuya Biblioteca Nacional inició, en 1910, el dictado de cursos breves y recién en 1938 comenzó a funcionar su primer centro de formación

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