244 César Castro presidente de la república remitida por Jorge Basadre, director de la Biblioteca Nacional. Lima, 25-02-1947. 2 f.). Premunido de una autoridad intelectual y moral a toda prueba, Basadre se dirigió así al jefe de Estado, solicitando su intervención con el fin de que se aceleren los trabajos de construcción que, a todas luces, mostraba signos de retraso. Por esta razón, en la parte final de su comentada carta, le dice al presidente: «no hay otra persona que pueda intervenir, si no Ud., porque, en el fondo, se trata de reducir intereses creados [refiriéndose a los constructores], saltar la valla burocrática creada por la participación simultánea de dos ministerios en la obra y que las decisiones por tomar son enérgicas y esenciales». Equipamiento Basadre se mantuvo igualmente en un estado de alerta permanente en la etapa de equipamiento del edificio, la cual acarreó sus propias dificultades, relacionadas con el tipo de materiales a utilizar, la procedencia y calidad del mobiliario, el presupuesto a manejarse, entre otras. Al respecto, la determinación de Basadre, desde un primer momento (documentado con oficio N.º 76 B del 3 de noviembre de 1945 y ratificado posteriormente con otras comunicaciones) fue clara y contundente: las adquisiciones de equipo y mobiliario deben hacerse en el extranjero, de acuerdo con los requerimientos de la Biblioteca Nacional. Para el caso, citaba experiencias de otros países (la Biblioteca Nacional de Colombia, Biblioteca Vaticana, entre otras), que habían adquirido mobiliario en empresas extranjeras, de Francia o Inglaterra, indicando además la razón social de los proveedores y sus representantes en Perú. Sobre estos últimos, advertía en forma tajante que no debía hacerse ningún experimento en el Perú, por cuanto ya lo tenían bien estudiado y resuelto en el extranjero. De otro lado, como quiera que la adquisición de mobiliario estaba condicionada al avance en la construcción, y, en vista de que
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