224 César Castro Ayuda venezolana Muy apreciable el gesto del gobierno de este país que, a los pocos días del incendio, a propuesta del director de la Biblioteca Nacional de Venezuela, D. Enrique Planchart (1894-1953), fijó un presupuesto considerable para la compra de material bibliográfico destinado a la Biblioteca de Lima. Algo más, el aporte llegó al Perú junto con un catálogo impreso del material donado, que le dio prestancia a la ayuda. También, en agosto de 1943, los gobiernos de ambos países ratificaron el «Convenio sobre fomento de Estudios históricos entre Venezuela y Perú», a través del cual ambos estados se comprometían a intensificar el intercambio de publicaciones y documentos históricos de la época de la Independencia, estableciéndose en la Biblioteca Nacional de Lima una sección destinada a Venezuela y en la de Caracas una sección especial dedicada al Perú y a la Campaña Libertadora del Perú», entre otros compromisos (Boletín de la Biblioteca Nacional, año I, n.° 3, abril de 1944, p. 194). Ayuda de los Estados Unidos de América Estados Unidos de América fue uno de los países que ofreció una ayuda amplia, en varios campos previamente definidos, que fue coordinada por un comité especial. En primer lugar, ocurrida la catástrofe, el director de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, Archibald MacLeish, envió, como lo hicieron otros Estados, un mensaje de solidaridad comunicando además que: «varios organismos culturales de su país están dispuestos a estudiar la posibilidad de reemplazar algunos de los ejemplares perdidos en el incendio, pero previamente están interesados en saber qué hará el Gobierno peruano sobre la construcción del nuevo edificio» (La Prensa, 13 de mayo de 1943, p. 5).
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