218 César Castro de base, como la ya mencionada asociación de profesores, la asociación de artesanos, entre otras, pasando por las más variadas instituciones públicas. Los que faltaron, según Basadre, fueron las personas más prominentes90 que no llegaron a comprometerse con el movimiento, como tampoco lo hicieron las grandes familias de Lima, de las que obviamente se esperaba más. De todas maneras, fueron muchos los protagonistas de un movimiento tan grande e intenso a favor de la cultura, y cuyas ondas llegaron a todos los confines de la nación y más allá de sus fronteras. Campaña internacional La campaña en el frente externo fue coordinada con la Cancillería de la República a fin de comprometer, en primer lugar, la participación de las representaciones diplomáticas del Perú en los diferentes países del mundo, de acuerdo con las pautas impartidas por la Biblioteca Nacional. Por lo demás, el apoyo llegaría de los tres continentes, incluso de la lejana China, que daría una apreciable donación de libros. De Europa, con España a la cabeza, remitieron sus aportaciones: Inglaterra, Francia, Portugal, Italia, Suecia, Bélgica. De Latinoamérica, además de los nombrados: Bolivia, Colombia, Ecuador, Brasil, Panamá, Honduras, Puerto Rico, Guatemala, República Dominicana, Uruguay, entre otros. La campaña se organizó siguiendo una metodología. En un primer momento se privilegió la recopilación de catálogos, guías y listados de libros en venta relativos al Perú y América; luego, utilizando estas fuentes, la selección de los materiales de acuerdo con las necesidades favor de las Bibliotecas Escolares. 90 Basadre, en sus memorias, señala, a manera de queja sutil, la ausencia de la International Petroleum, la Cerro de Pasco Corporation, Graham Rowe Co., la casa Milne (Basadre, 1975b, p. 456).
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