216 César Castro que también se intensificó la recopilación de publicaciones de las reparticiones del Estado, que resultaban valiosas de acuerdo con el nuevo perfil institucional. De esta manera se logró acopiar una cantidad apreciable de memorias, informes, mensajes de presidentes, presupuestos de la república, etc. En los órganos oficiales de la Biblioteca se pueden encontrar avisos solicitando este tipo de publicaciones a los diferentes ministerios y oficinas del Estado, indicando el o los números requeridos para completar las respectivas colecciones. Viaje de emisarios en el interior del país Todo lo reunido no fue resultado de la espontaneidad, sino producto de un estudio meticuloso de aquellas personas, familias e instituciones potencialmente donantes, identificadas mediante un trabajo de inspección realizado por los «emisarios» enviados por la Biblioteca Nacional al interior del país. Entre estos, por ejemplo, se menciona a Luis Fabio Xammar, que viajó a la ciudad de Ayacucho con el objeto de ubicar material bibliográfico relevante en esa zona y asimismo visitar a las imprentas hábiles del lugar a efectos de persuadirlas a que cumplan con la ley. Del mismo modo, Alberto Tauro del Pino, Jefe del Departamento de Investigaciones Bibliográficas de la nueva Biblioteca Nacional, en marzo de 1947, en sucesivas comunicaciones, da cuenta a Basadre sobre las múltiples tareas que viene realizando en la ciudad de Arequipa, entre ellas: entrevistas con intelectuales del lugar para sondear («vistazos» llama Tauro) las colecciones o determinados títulos de libros que faltan en la Biblioteca; conocer la relación de imprentas hábiles del lugar, compras o donaciones a favor de la Biblioteca Nacional y los envíos hechos a Lima. Precisamente, sobre el contenido de varios paquetes enviados por él, Tauro describe de la siguiente forma: «Los dos primeros reúnen algunas adquisiciones hechas por mí, conforme a la lista que tuve ya oportunidad de enviarle; el tercero
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