130 César Castro drástica disminución en el rubro de compra de libros, lo que merecerá de su parte un enérgico como justificado reclamo: «A medida que más han ido pasando los años y aumentado las necesidades de la biblioteca, las cifras para la compra de libros han sido disminuidas [...] no es exagerado afirmar que ninguna otra biblioteca del país, incluyendo la del Estado —se refería sin lugar a dudas a la Biblioteca Nacional— tiene tanta concurrencia y tanto movimiento de libros. Alumnos de todas las Facultades y aun de escuelas especiales, Institutos Pedagógicos, colegios y simples estudiosos —prosigue el texto— forman la inmensa mayoría de esta concurrencia, y son libros de carácter profesional o facultativo y no de mero deleite la inmensa mayoría de los que son consultados; mientras todos los otros servicios y sueldos de la Universidad han subido, los servicios y sueldos de la Biblioteca han bajado o han permanecido estacionarios» (UNMSM, Archivo Histórico «Domingo Angulo», caja N.º 344. Comunicación del 28 de agosto de 1930). Otro hecho que llamó la atención de Basadre fueron los bajos niveles remunerativos del personal subalterno de la biblioteca. Al respecto, sostenía que un personal dedicado plenamente a sus quehaceres o con «consagración absoluta», debía merecer un aumento justo de su sueldo. También es conocido su apoyo a las organizaciones gremiales de la universidad, incluso con erogaciones personales para sus actividades, además de su genuino interés por la constante capacitación del personal. Por lo demás, Basadre, aunque no logró persuadir a las autoridades, cuando menos, dejó un precedente sobre cómo debía sustentarse el presupuesto de una biblioteca, destacando no solo su misión de apoyo a las actividades académicas de la universidad, sino el respaldo en cifras sobre el movimiento diario de lectores, los temas consultados con más frecuencia, entre otros indicadores.
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