San Juan de Lurigancho Historia y Presencia

La fiesta de aniversario era la más importante de la institución. Se realizaba el fin de semana más cercano al 1 O de diciembre, día de la fundación del Centro Representativo. Tenía un carácter religioso a diferencia de la de los carnavales, ya que giraba en torno a su patrona la Virgen de Guadalupe. El que dicha Virgen fuera la patrona de la institución fue sugerido por un sacerdote de la zona, dada la cercanía de su fiesta que es el 12 de diciembre. Fue él, además, quien donó un cuadro de la virgen para el local institucional. La virgen fue aceptada por la mayoría de socios, aunque algunos de los más antiguos manifestaban su disconformidad por tratarse de una virgen extranjera, y hubieran preferido que sea San Juan, patrón del pueblo de Chavinillo. Esta fiesta duraba dos días, iniciándose el día sábado en la mañana cuando se limpiaba y arreglaba del local, mientras que el padrino y sus familiares preparan platos típicos como, locro de gallina y los chochos. Llegada la noche, se daba inicio a la fiesta con la «serenata» o «verbena», animada por una banda iniciándose el baile general hasta la madrugada. Esa noche se prendía además un castillo de fuegos artificiales y una o más «vacas locas». Al día siguiente, en la mañana había una procesión, en la que una figura de la virgen en yeso, más no el cuadro de la Virgen de Guadalupe, era llevada en andas por las calles de Las Flores hasta la cercana iglesia de San Benito, acompañada de los socios y una comparsa de negritos de Huánuco que danzan con la música de la banda. Después de la misa, todos se trasladan al local, en donde la fiesta continuaba, presentándose artistas que interpretaban canciones de Huánuco u otros lugares de la sierra y comparsas de negritos y pallas. Esa misma noche se elegían los padrinos de comparsas, el de la fiesta y los de los castillos del próximo año. También se les entregaba el «trucay» y firmaban el cuaderno de actas. El dinero recaudado con la venta de cerveza y gaseosas, era colectado por a la junta directiva para ser destinado a cubrir los gastos de la institución. Una comparsa de negritos, como los que se presentan en las fiestas, estaba conformada por dos negros caporales, dos o tres parejas de negros pampas y un <<corochano». Otros personajes como los abanderados, la dama y el patrón, que son comunes en Huánuco eran excepcionales. Los personajes ejecutan una serie de danzas llamadas «mudanzas» que, según los socios, representan escenas de la época de la esclavitud. Los negros pampas eran los esclavos trabajadores y los negros caporales los que los hacían trabajar. El «corochano» es un viejo que, en algunas versiones, es el dueño de la hacienda (Fig. 4). Generalmente, estaba conformada por residentes en Lima. Era muy raro que fueran traídas de Huánuco y sólo ocurría cuando el padrino tenía suficiente dinero para hacerlo. Los trajes se confeccionan en Lima en bordadurías de migrantes huanuqueños. Fig. 4: Negritos y corochano bailando en las calles de Las Flores. Fiesta de aniversario del Centro Representativo 1998 (foto Joaquín Narváez).

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