Muchos profesores que recibieron esa información rápidamente se convirtieron en soldados del patrimonio histórico de nuestro distrito, realizando muchos eventos de efecto multiplicador en los colegios, institutos, universidades, instituciones públicas, y privadas y utilizaron los sitios arqueológicos como espacios educativos, surgiendo así todo un fenómeno cultural de pintores, cantantes, artistas, periodistas, poetas, historiadores, arqueólogos y muchos profesionales más, que se fueron sumando en este trabajo; se podría decir que nacieron de esta gran idea que luego se sumaría con la gran cantidad de material, publicación e investigación del Instituto Cultural Ruricancho del cual me honro de ser su fundador. Cumplidos algunos de los sueños de los jóvenes que se unieron en este proyecto del IC - Ruricancho, creemos que aún hay mucho por hacer; gracias a la labor de nuestro arqueólogo y amigo Julio Abanto se lograron importantísimos logros como el que tuvimos con la municipalidad de Lima donde se logró aprovechar los espacios y ambientes del parque zonal creándose así la primera sala permanente de historia para San Juan de Lurigancho junto con actividades artístico culturales. Es menester traer la memoria del historiador republicano Jorge Basadre con su preocupación por la historia regional, quien insta la voluntad de cuantos echan la mirada al pasado de su entorno geográfico, no para quedarse con el conocimiento del mismo de forma egoísta, sino para entregarlo a todos aquellos niños, jóvenes y adultos que tienen del deseo de ubicar su raíz primera en la dimensión espacio geográfico y tiempo histórico. He de ahí el legado de Jorge Basadre a la juventud, ejemplo vivo de rescatar su historia con el amor profundo de su querida Tacna y revalorar el alma tacneña. Con similar propósito surge el IC - Ruricancho que refleja una total identificación con el pasado de nuestro distrito y que apuesta por lograr en su tiempo elevarlo a la categoría de distrito turístico arqueológico. Los luriganchinos de hoy vienen admirando las huellas perdurables de los hombres y mujeres que han hecho camino en nuestro distrito a través de las distintas manifestaciones e interpretaciones de la creatividad humana como son Enrique Solari Swayne, Jorge Bendezú, Miguel Ángel Silva Rubio, Florentino Jiménez, entre otros. Hay también luriganchinos que desde otros campos tienen méritos suficientes para ser reconocidos o quedarse para siempre en la memoria colectiva, tales como Elmer García Álamo, Walter León, Carlos Ramírez Centeno, Luis Candela, Enrique Pflucker, Milagros Carazas, Roberto Revoredo, Jorge Chávez Malaver, Gerardo García, Libia Arias, Ketty Peláez, el padre Jorge Álvarez - Calderón, Edmundo Panay Lazo, Luis Bocanegra, Francisco Tacora, entre muchos. Sin duda, este libro rinde homenaje a todos aquellos que de manera anónima luchan por un distrito con mejores oportunidades, por un distrito que vive orgulloso de su historia y de los recursos naturales como nuestras lomas que hoy son defendidos por un ejército de jóvenes desde las localidades de Campoy y Mangomarca- cada uno de ellos merecen nuestra total admiración. Segundo Valladares Melgar Fundador Instituto Cultural Ruricancho
RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx