Prólogo Un pueblo, comunidad, ciudad o país que no tiene el más mínimo conocimiento del origen y desarrollo de su proceso histórico -lo que implica una carencia de identidad- está propenso al deterioro de su estructura geográfica, delimitación territorial, vulneración del patrimonio natural y cultural, y la apropiación de áreas intangibles, al extremo de atentar con la vida misma de sus propios habitantes llegando a romper, incluso, la unidad social que es el alma de una sociedad en vías de desarrollo y progreso en un mundo moderno y globalizado. Todo esto fue y viene siendo notorio en un distrito como el nuestro, a pesar de ser uno de los más poblados de América Latina. Ante esta preocupación -allá por el año 1998-, surge el Instituto Cultural Ruricancho con el objetivo de fomentar las raíces y difundir el valor histórico de más de 8 mil años de civilizaciones que se asentaron en nuestro distrito desde el valle de Lurigancho hasta los cerros que delimitan la quebrada Canto Grande junto con sus demás fronteras. Surge el IC - Ruricancho con su slogan «rescatando nuestra identidad», y partir de ahí comienzan a cumplirse los sueños de dos jóvenes como el arqueólogo Julio abanto y yo; rescatar, investigar y difundir el patrimonio arqueológico de las más de 1 Ozonas arqueológicas que existen en nuestro distrito. Aún recuerdo cuando estuve destacado como especialista en el área de proyectos educativos de la USE Nº 05 de San Juan de Lurigancho, donde se desarrolló por primera vez el curso taller «Rescatando Nuestra Identidad» con profesores de la especialidad de sociales, quienes aún enseñaban las altas culturas andinas y universales, pero que desconocían el gran material histórico que tenía como historia local de nuestro distrito. Lo que se trató de hacer fue dar a conocer todo ese patrimonio histórico, y hacer que la niñez y juventud la conozcan, y que se comience a insertar temas de historia local dentro de su programación anual; tal es así que posteriormente el Ministerio de Educación recoge esta alternativa y lo inserta dentro de uno de sus ejes curriculares. El seminario terminó con el primer circuito turístico que se realizó en nuestro distrito con profesores que serían los primeros en tener clara la historia local de nuestro distrito y una auténtica identidad distrital que posteriormente difundirían y formarían identidad en nuestra niñez y juventud, que no apostaba por nuestro distrito y se avergonzaba de ser luriganchino, porque relacionaban el nombre de nuestro distrito con el penal de Lurigancho de ese entonces.
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