y siguiendo el curso del río Rímac, localizándose en cerros o en el piso del valle, asociados a otros elementos como geoglifos, cementerios, etc. l.EYl:NOA • ASENTAMEHlOS UIM ,~ AAEASCONEVIOEIOAS-"'AABIAS ••-' ..,CAMINOAN'TIGUO 3KM. SITIOS l. SAN JERONIMO 2. POTRERO '11:NORJO 3. MANGOMARCA 4. CERRO GAU.O Fig. 2: Mapa de ubicación de los sitios: 1, San Jerónimo; 2, Potrero Tenorio; 3, Mangomarca (Templo Viejo); y 4, Cerro Gallo. La zona achurada corresponde al área de evidencias aisladas. (Carta Nacional, Hojas: 24i- 24j-25i-25j, escala: 1/100 000). Los sitios pertenecientes a los inicios de este período se ubican en cerros bajos y de regular altura, cuyas cumbres han sido modificadas para construir terraplenes, muros y murallas que los protejan; tal es el caso de cerro Lurigancho (Chamorro, 1998) y Cerro Gallo, que tienen murallas que circundan el núcleo arquitectónico y que presentan indicios de una ocupación que se remonta al Periodo Formativo. Las aldeas de este periodo, por lo general, se ubican en la parte baja de la quebrada, ocupando las faldas de los cerros y quebradas pequeñas (Abanto, 1994). En el llano de la quebrada se ha detectado evidencia lima, dentro de las zonas de Horizonte de Zárate, parque zonal Huiracocha y Azcarrunz; y alfarería blanco sobre rojo, en la zona de Las Flores, dentro de estratos formados por acarreo aluvial. En la zona alta existen asentamientos con características de uso temporal asociados a geoglifos; creemos que se trata de campamentos relacionados con eventos rituales dedicados al apu local o cerro tutelar. A diferencia de las ocupaciones blanco sobre rojo, los asentamientos lima ocupan todo el piso aluvial, donde se levantan grandes montículos relacionados con las fases finales de la tradición. El material que -posiblemente- corresponde a las fases intermedias es escaso, y ocupa la zona céntrica de la parte baja de la quebrada; en esta área existían cementerios que fueron arrasados por las ladrilleras que ya más tarde, en épocas modernas, se establecerían en la zona. Otros asentamientos de la época se ubican en colinas y laderas, como Cerro San Jerónimo. Es evidente que un buen número de asentamientos Lima Medio, correspondientes a la parte baja de la quebrada, desaparecieron debido a la ocupación moderna de los cerros. Este rasgo del patrón de asentamiento fue detectado por Jorge Silva (1992) al excavar en la zona de Huachipa, en sitios como pirámide Nievería y Huaca Trujillo, los cuales fueron construidos durante las fases finales. Silva sostiene que en esta parte del Rímac las ocupaciones lima se manifestaron de forma progresiva, estableciendo su centro político-cultural en la parte baja. También en la zona de Huachipa, Guerrero y Palacios (1994), identificaron sectores de enterramiento y áreas habitacionales con material más temprano (Lima fases 5 - 6), lo que supone una ocupación prolongada aunque no necesariamente expresada en la arquitectura monumental. Los autores mencionan, también, la presencia nuclear de asentamientos lima en las laderas altas de los cerros (valle medio), una condición que aún no hemos podido comprobar, debido a que quizás sea un rasgo que solo se dé en el valle medio.
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